VESTIGIOS POMPIDOU SI “SALIS DE TU CASA POR ARENALES”


Por
Andrea Vasquéz Ocampo
Corresponsal La Moviola
Buenos Aires
Argentina





Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo, viste?
Salis de tu casa por Arenales.
Lo de siempre: en la calle y en mi...
Cuando de repente, detrás de un árbol,
se aparece él.

Balada para un loco (1969)
Astor Piazzolla

Los 60’, Buenos Aires, Paris, Milán.
Marcas de los 50 dejan un colapso intranquilo, miles de suspiros y delirios quedan inconclusos. Los 60’, explosión plurilateral sobre cada uno de los sentidos, la ornamentación excedida de Warhol oculta sus polaroid inconclusas en un cajón púrpura, la psicodelia se disfraza de submarino amarillo y los Stones consagran su debut en el Marquee Club. Mimmo Rotella rasguña el mundo y reconstruye una “Dolce Vita”, mientras Yves Klein desarma mujeres azules frente a una pared.
Marta Minujin, Nam June Paik, Wolf Vostell, tres puntas de un ancla, envueltas en una esfera articulada, reman hacia el desnudo crítico televisivo. Minujin, en una Argentina signada por la impronta de los golpes militares con Frondizi (1962) y con Arturo Illia (1966), Paik en Alemania con su “Exposition of Music-Electronic Television” en la Galería Parnass de Wuppertal y Vostell con su vivencia de guerra atroz, reconstruyendo el televisor como un símbolo del mundo conflictivo y mercantil. Tres países, tres vivencias un surgimiento: El video arte. La cuna de Bill Viola o Gustavo Galuppo, se construye a partir de una mirada estrechamente vinculada con las artes visuales y las artes plásticas, con una distancia mayor con el cine e incluso el video mismo. Las trece pantallas distorsionadas de Paik, con palpitaciones luminosas alteradas y algunas las propuestas del grupo Fluxus, hacen que el video se convierta en las manos que desatan los cables necesarios para desnudar masivamente el teatro de títeres (televisión) y sus fuertes lazos con el sistema que nos eleva en una falsa realidad (capitalismo).

Buenos Aires, Argentina 1965.
Marta Minujin y Rubén Santantonin, ligados al Instituto Di Tella de Buenos Aires, centro de experimentación artística de vanguardia ubicado en la calle donde se han desatado más que cordones y cabezas (Florida); proponen “La Menesunda”, que consistía en un recorrido a través de diferentes ambientes y situaciones, donde el espectador se encontraba con escenarios insólitos que muchas veces solicitaban su participación: había una habitación con una pareja durmiendo en una cama, un laberinto de espejos donde ventiladores propulsaban una lluvia continua de papel picado, una cabeza gigante en cuyo interior una maquilladora arreglaba a los visitantes, un pasadizo de tubos de neón, etc. Entre todos estos ambientes, al final de una escalera, se ubicaban tres televisores, uno de los cuales estaba conectado en circuito cerrado, reproduciendo la imagen del visitante .
Buenos Aires, Argentina 2010.
Retomando esas tardecitas de Buenos Aires que tienen ese que se yo, donde el anaranjado recae en los balcones a las siete de la tarde; la fundación telefónica, en Arenales al 1540, abre sus puertas con “Pasado & Presente. Colección Nuevos Medios Centro Pompidou”. De ese “lejano” Museo Nacional de arte moderno de París, Christine Van Assche, selecciona un todo que desarticularía las miradas bonaerenses con obras de Acconci, Thierry Kuntzel, Bruce Nauman, Chris Marker, Aernout Mik, Tony Oursler, Nam June Paik, Zineb Sedira. Del 2 de Julio al 25 de septiembre de 2010 se lleva a cabo la muestra de video-arte y video-instalación que reúne obras desde 1960 hasta la actulidad, un interesante collage que circulo tres meses entre miradas atravesadas y sentencias efímeras.
Oursler desnuda su “Switch” (1966), una puesta casi teatral que devela los roles cinematográficos. Una actriz de cabeza de yeso y cuerpo de tela roja que se eleva con el paso del los espectadores: “Emitions”, permite palpar el dispositivo de sentimientos y emociones encarnadas, donde la gesticulación y la respiración nos llevan a Tilda Swinton. La invasión sonora de “Philosophers” o “The director”, genera una expansión masiva del discurso, aun en contra de la voluntad del espectador por escuchar, una interesante postura que empasta los oídos mientras el francés y el inglés se articulan en el cerebro. Las características especiales en su obra, como exhibir los dispositivos de proyección y vincular el aparato como parte integral, construye la postura Ousler, que pretende revelar el verdadero papel de los medios; esos que nos hacen sentir tan perdidos y engañados. La cacofonía de sonidos y los mensajes yuxtapuestos, vinculados a la integración del público, hacen que la propuesta traspase los límites interactivos y la cabeza gire en torno a un ojo que refleja el contenido de la imagen mientras nos movemos en círculos (sociales).
Vito Acconci, con “The American Gift” (1976), transporta de Estados Unidos a Europa, con destino final latinoamericano, una caja que revive a “Voice of América” (La Voz de América), la emisora de radio norteamericana durante los años de la Guerra Fría. Una voz líder, que se descose lentamente en la parte inferior, permitiendo que el haz de luz azul se cuele, dirige a un coro de mujeres francesas que pretenden seguir la lengua inglesa. Un aislamiento total que permite sumergirse entre bancos que rodean la caja y perderse en un reflejo azul, mientras las voces calan como radios encendidas a la distancia. Después de una desvinculación espacio-temporal con Acconci, el recorte del monitor con
Zineb SEDIRA y su “Mother Tongue” (2002), nos sitúa en una reflexión dolorosa y agobiante. Los lazos rotos entre vínculos generacionales y el lenguaje como paradigma enunciativo. Tres pantallas, madre, hija y abuela, tres idiomas, francés, inglés y árabe. Hermosa reflexión sobre textos olvidados en un cajón púrpura que se desvanecen de una generación a otra y solo las sonrisas de incomprensión quedan como ungüentos sutiles que intentan cauterizar heridas profundas como superficiales. La vinculación del monitor, desde “Moon is the Oldest TV” (1965-1992) de Nam June Paik, donde un movimiento lateral de la cabeza generan una pequeña animación de las fases de la luna. Creada por medio de alteraciones de los tubos de rayos catódicos, esta luna, postula la innecesaria presencia de la televisión como medio en vivo hasta; y Chris Marker “Immemory” (1996) juega a develar su memoria a través de un monitor interactivo, donde el espectador sigue un viaje azaroso entre sus recuerdos dentro de la geografía de un país imaginario; pero la frialdad de la pantalla y el control del mouse hacen que la imaginación se convierta en una enciclopedia de consulta, matando así muchos de los matices que podrían surgir de una interacción de recuerdos manipulados por cada espectador; que es de algún modo lo que sucede con “Going Around the Corner Piece” (1970) de Bruce Nauman, pero en este caso, el reflejo del comportamiento del ser humano reflejado en los monitores que cubren una habitación como un cubo blanco en un circuito cerrado de televisión, permite trascender un poco y recaer en esa construcción de la obra que se termina con la presencia activa del espectador y de sus decisiones sobre lo propuesto.
Un interesante y revitalizante vestigio europeo que circula por las calles “europeizadas” en una Latinoamérica que pretende despertar, contagiándose de la verdadera vida del otro lado del continente. El video arte y la video instalación como presencias contemporáneas donde los autores respiran en un abanico, que hasta ahora, parece inagotable, donde la clasificación entre parámetros para un análisis reduccionista o de “metalenguaje”, queda suspendido en medio de la nada; y cada autor, cada obra, cada mirada, cada denuncia, se digiere con miel y mostaza, azúcar o vinagre, según penetre a cada Espectador.


Página de la muestra en la fundación telefónica Argentina:
http://www.espacioft.org.ar/VerExposicion06-10.asp

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